jueves, 23 de agosto de 2012
Re-flecciones
-“La naturaleza es sabia”. Te miro, y pienso… “nah”.
-Vos te comiste el personaje, pero a la que le dan náuseas es a mí.
-Tuve un día horrible, pero cuando te vi atravesar esa puerta, supe que también llueve sobre meado.
-Tú me quieres blanca, tu me quieres pura. Enterate: no soy merca.
-El que se quema con leche, ve a John Holmes y llora.
-Al que madruga, le toca hacer el desayuno.
martes, 31 de julio de 2012
Resurrexit
Me levanté de la siesta extrañando a alguien que nunca existió. Y con mucha bronca; contra esta vida, porque existe otra en la que no vivo. No puedo ser todos, ni todo.
Es un malestar que se me va a pasar mañana, pero a medias: vi “eso otro” que no se cómo se llama, y eso me vio, y se absorvió horas -no sé cómo se mide- de mi pulsión de vida. Cómo aferrarme a esa sensación que me invadió y ahora me abandona de a poco. Sólo me queda asir la taza de té que acabo de tomar y que todavía está tibia aunque, irremediablemente, se enfriará.
Y siento que no hice nada, desperdicié una valiosa tarde de martes en dormir y conocer vidas inexistentes, cuando acá hay todo un mundo al que le debo algo. Desde plata hasta visitas, desde trámites hasta dedicación personal.
Me debo cosas a mí, metas que me propuse y aún no me arrimo a la largada. Pero no voy a llorar, el tiempo no escucha lamentaciones, se mueve, sigue, y no le importa pasar a mil por encima mío cuando me echo una siesta suicida en sus vías.
Quizás sea eso. Esta tarde me mató el tiempo, y ando mal resucitada. Todavía faltan tres días.
Es un malestar que se me va a pasar mañana, pero a medias: vi “eso otro” que no se cómo se llama, y eso me vio, y se absorvió horas -no sé cómo se mide- de mi pulsión de vida. Cómo aferrarme a esa sensación que me invadió y ahora me abandona de a poco. Sólo me queda asir la taza de té que acabo de tomar y que todavía está tibia aunque, irremediablemente, se enfriará.
Y siento que no hice nada, desperdicié una valiosa tarde de martes en dormir y conocer vidas inexistentes, cuando acá hay todo un mundo al que le debo algo. Desde plata hasta visitas, desde trámites hasta dedicación personal.
Me debo cosas a mí, metas que me propuse y aún no me arrimo a la largada. Pero no voy a llorar, el tiempo no escucha lamentaciones, se mueve, sigue, y no le importa pasar a mil por encima mío cuando me echo una siesta suicida en sus vías.
Quizás sea eso. Esta tarde me mató el tiempo, y ando mal resucitada. Todavía faltan tres días.
lunes, 23 de julio de 2012
No sobran motivos, pero...
¿Será que el mundo se va a revelar ante mi como algo totalmente distinto o la cotidianeidad se cotidianizará aún más y mejor? ¿Qué pasará cuando llegue ese día?
Honestamente, dudo que un hito de cabotaje, común y silvestre sea la llave que abra las puertas de entrada a la vida, como si no estuviésemos ya atrapados en ella, o -si suena muy pesimista- librados a sus vitales antojos.
Así que me inclino por lo segundo, por las cosas de todos los días. Quizás, los mates lavados que desayuno en el trabajo tendrán mejor cuerpo. O mi perra finalmente se digne a darme la patita. A lo mejor los huevos fritos no se me desarmen en la sartén, y mi vecino deje de joder a la madrugada. Mmm... dudo.
La única alternativa a la cotidianeidad sería un yunque reventando mi cabeza cuando esté yendo a buscar el título. Seguro todos señalarán mis sesos con el índice y se lamentarán “qué ironía; justo que empezaba a vivir...”.
En fin, licenciada. Lic. Un antes y un después del título, señoras, señores, y hermafroditas. Antes, nada. Después, mi nombre.
Pero, licencia para qué. ¿Para matar? ¿Para conducir? No, para “comunicar”. Por favor, todo el mundo tiene licencia para y derecho a hacerlo. Es más, ya lo estoy haciendo y hasta me pagan por ello.
Así que, ¿por qué? ¿Para qué recibirme? He aquí un listado breve, que preparé para incentivarme.
-Por el honor (a ver si consigo un poco de eso de una buena vez).
-Para que me tiren un mango más en el laburo (el dinero no es todo, pero...)
-Para que madre pueda hacer alarde de mi (no soy linda, no estoy casada y no le di nietos)
-Para hacerme la ofuscada cuando alardee pero, en el fondo, inflarme como heces en kerosene.
-Para cerrar un círculo que abrí en 2003, y que se está convirtiendo en agujero negro.
-Para colgar el cuadrito, y decir “lo hice, oh fuck my ass, I did it!”.
-Para cerrar un círculo que abrí en 2003, y que se está convirtiendo en agujero negro.
-Para colgar el cuadrito, y decir “lo hice, oh fuck my ass, I did it!”.
lunes, 4 de junio de 2012
Charla Brown
Esa noche, mientras luchaba contra el sueño -que, por cierto, me estaba abatiendo-, tuve una epifanía: las conversaciones con cada persona pueden tener su correlato en objetos. Recordé una charla que había tenido en el día, y pensé “era un tronco”. Sí, las palabras de esa persona me avasallaban como un rollo de madera, aplastando los palitos -o acotaciones- que yo interponía a su paso. No escuchaba; monologaba.
Con otras personas, las conversaciones han sido videojuego. Interactuábamos, sí, pero con un grupito de reglas muy limitantes y convencionales. Ella sabía lo que yo diría, y yo sabía lo que ella iba a contestar. Los movimientos estaban prefijados, y siempre lo estarán. Pim, pam, pum. Arriba, abajo, abajo, abajo, adelante, adelante + GB. Fatality!
También está esa gente con las que sólo mantenemos charlas cajitas de fósforo: se consumen rápido, en cuestión de segundos. Ambos nos damos cuenta y nos ponemos incómodos. Abrimos la cajita, damos otro chispazo, se apaga enseguida. Silencio incómodo. Raspada. Fueguito. Palito quemado. Silencio.
Y las que más me gustan son las charlas jazz. Sabemos por donde viene la cosa, pero no cómo va a terminar. Cada cual agrega notas, nos vamos por las ramas, nos seguimos mutuamente, pero siempre manteniendo la armonía. Como un piano y un clarinete que juegan, y crean una obra de arte.
sábado, 26 de mayo de 2012
Mirá vos, che…
Perdí la diplomacia. Bueno, no con todos, con ciertas
personas. No es que ande por la calle puteando a la gente, ni señalándome las partes y haciendo gestos
obscenos. Pero ya no me interesa decir o dar a entender que no soporto a
alguien. Sencillamente, no disimulo que me importa más saber cuánto cuesta el
kilo de rábano en Singapur que enterarme de lo que opinan algunos/as.
Antes, esa cualidad de mi personalidad me preocupaba. Pero ahora
aprendí a manejarla, y a usarla cuando es necesario. Y, ojo, no se trata de justificar comportamientos
inmaduros, de camarilla berreta, ni darle vuelta la cara a alguien sólo porque
no me gusta su ídem. A esa etapa pendejil la superé hace… unos 6 meses.
El asunto es que ya no puedo sobrellevar con una sonrisa que alguien me censure con apreciaciones
morales, sobre todo, si se tragó el personaje de Kant. You “kan’t” tell me what to do, how to feel, or
think. NO, YOU KANT. Tampoco voy a aceptar vincularme con gente
declaradamente chota y jodida, en especial, si esa chotez/jodidez va dirigida
hacia mi persona.
Es por eso que la limpieza del caralibro arrasó con unos
cuantos. Y también, es por eso que mi cara es transparente –metafóricamente hablando por supuesto-:
si algo no me gusta, no necesitarán preguntar demasiado.
Y, de vez en cuando, está bueno decir no, no me gusta, no
quiero, no tengo ganas, o go fuck yourself with a cactus. Es más, si alguien
piensa que sería apropiado dispensarme alguno de estos enunciados, siéntase
libre de hacerlo. Al fin y al cabo, es inútil sostener caretas (salvo que estemos en Venecia, pero no,
estamos a unos cuantos metros sobre el
nivel del mar. Y no es carnaval).
Aclaro, están en todo su derecho de tener valoraciones negativas
sobre mi persona, o sobre lo que escribo. Pero, recuerden también, que están en
todo su derecho de alejarse de mi blog, de mi facebook, y de mi vista.
Viva la patria.
lunes, 30 de abril de 2012
Doxificadora paralela
[Transcripción de una grabación encontrada en un baúl de la doxoadicta L]
"Shh. Silencio, no se muevan. Tengo mucho miedo. No se que es lo que pasa. Algo salió mal. Son las 4 a.m. Realizo uno de mi viajes en LSD de rutina, pero esta vez tengo que reportar algo muy extraño. No hay gente de color flúo, ni vistas de caleidoscopios, ni mariposas brillantes, ni excrementos con sabor a mousse. No, nada de eso. Shh. Shhhh, les dije. Estoy viendo un mundo como el que conozco, pero no puede ser mi mundo. Estoy en un lugar que se parece a mi habitación. Veo a un tipo que me mira fijmente, con cara de pocos amigos (…) Intentaré tocarlo... pero me estira su mano. ¡No, quiere darme un zarpazo! ¡Ahhh, mamá! ¡Maamiiiii! (...) Estoy asustada. Tengo miedito, mucho miedito. Pareciera que él se asusta también. Retrocede. (…) Ahora me imita, hace todo lo que yo hago. Basta. ¡Basta, he dicho, hombre horrible! (...) No se le alcanza a ver muy bien el rostro, tiene puesto un buzo canguro, con la capucha en la cabeza (...) Ahora se quedó quieto. Debe estar tramando algo, pero no me animo a moverme. Respiro muy agitada, estoy temblando. Él también. ¡Oh, mai gosh! Se le cayó la capucha y... ¿es una mujer? ¡Un momento! Es como una versión desmejorada de mí misma, está desgreñada, ojerosa, gorda, chacuaja... ¡Claro! ¡¿Cómo no me di cuenta antes?! Sólo puede ser... ¡mi yo paralela! (…) De alguna manera, mis constantes viajes en ácido abrieron una suerte de ventana al otro universo. Es una cuestión científica, física cuántica, eso es (…) Qué feo corte tiene la gordi (...) Creo que debería recomendarle a mi peluquero, porque en el universo paralelo tiene que existir otra versión de Claudio Fabián. Capáz que el del otro lado ya cumplió su sueño de hacerse las tetas (…) Uf, esta chica es un poco inerte. Movete, movete, gordita movete (…) Me abuuuurrooooo (…) ¡Golpean la puerta! Voy a abrir, pero sin darle la espalda. ¿Eh? ¿Ella también se para a abrir su puert...¡Hola, má! ¿Qué hacés acá? ¡Pero qué bueno que viniste, porque estoy preocupada! No, te juro que esta vez es en serio. Sí, mirá la tipa que está all¡ahora llegó otra! ¡Y es re-parecida a vos! Pe-pero tiene el culo más ancho. Mirá, tiene cara de enojada. Y súper arrugada. ¡Ay, no! ¡Le pegó un cachetazo, pero me dolió a mi! Maaaamiiii. Volvéeee... buaaaa..."
miércoles, 18 de abril de 2012
Full metal blog
No tengo muchas cosas, pero estoy contenta de tener un blog. Porque acá puedo decir lo que me plazca, como me plazca, cuando me plazca. Let's focus on me, because this is my blog. Yes! Este es mi blog, hay muchos otros, pero éste es el mío. Mi blog es mi mejor amigo [cuando me siento forever alone] y es parte de mi vida, intento dominarlo, pero ni siquiera me domino a mí misma. Sin mí, mi blog no sirve; sin mi blog, sobreviviría [y el mundo sería un lugar mejor]. Con mi blog, tengo que atinarle un poquito de mierda al elefante que cada dos por tres me caga desde arriba de un pino. Intentaré darle antes que me de a mí, lo haré. Esto que digo, lo juro ante Dior.
[Esto es lo que pasa cuando quiero escribir y no se me cae una idea...]
[Jódanse por pasar]
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